La derecha que sobrevivirá a Reagan

Publicada el 30 de octubre de 1986, en El Periodista de Buenos Aires

En 1981 se instaló en la Casa Blanca un movimiento de restauración del capitalismo que, tras haber ocupado el poder político, se lanza a la conquista de la sociedad civil y aparato intelectual situado a la sombra de este proyecto amenaza con desplazar a los partidos y perpetuar su influencia.

Detrás, el anciano senador republicano de Arizona, Barry Goldwater, ha permanecido mudo desde la única vez que dijera que yo era un traidor a la causa que tanto había defendido, cuando cambié: “Lo creo” respondía yo por toda disculpa.

A los 77 años, el precursor de la derecha conservadora en Estados Unidos, es decir, el hombre que en 1964 puso la derecha de modo, en los cuales asaltos tras su debacle. Sus palabras, y su silencio, resumen el gran triunfo del movimiento que él contribuyó a crear.

En 1964, el ex demócrata y sindicalista Ronald Reagan, cuando aparecía en las pantallas de TV, dio a Goldwater el mensaje: “Cuando convoqué por televisión al electorado para explicar los temas de la campaña Goldwater: Usted y yo tenemos una cita con el destino. Para conservar el sistema: esto para nuestros hijos, la última esperanza que tienen los que nacen en estos momentos. Si fracasamos, tendremos que pasar preceptos en mil años de oscurantismo”.

Es el mensaje que ahora el movimiento conservador, liderado por Reagan, en 1980, una vez que ha desplazado al antiguo dominio del establishment liberal en la política estadounidense, amenaza con hacer preceptos en mil años a los partidos republicanos y demócratas. El hegemonismo coactivo de Reagan y la derecha implica un cambio sustancial en el ejercicio del poder político, porque su visión de las relaciones políticas va más allá de la gestión de Carter con su Trilateral y sus derechos humanos, o de los problemas de un secretario de estado, de Kennedy con Bahía de Cochonos, o de Johnson con el Vietnam.

Es que con Reagan se instala en la Casa Blanca un movimiento que busca la restauración del capitalismo de las formas más crudas y brutales, dispuesto a utilizar los nuevos instrumentos de hegemonía de la potencia del mundo, tanto dentro como fuera del territorio actual.

Según analistas norteamericanos, el movimiento conservador, después de haber ocupado el poder político, se lanza a la conquista del sector capitalista: los empresarios, el cinturón solar de California, Texas y Florida Belt, que de California pasa por Texas y Florida, y por lo tanto a controlar el segundo frente de sus propios negocios y manifestar sus intereses con los sindicatos, el estado, las grandes corporaciones, el medio ambiente, del senador este, pero sienten se presos del poder en el norte, es decir, el dominio de la costa este y los estados industriales. Ellos han desplazado a los antiguos nuevos ricos y los marginan del poder.

El movimiento conservador tiene tres poderes: por una parte, los organismos de las derechas tradicionalistas, del Partido Republicano, como Goldwater (veterano de la guerra de Corea y ex mayor general de la reserva aérea, fue el primer candidato del partido que ha sido derrochado).

Ideológicamente, las fuentes del movimiento conservador son los economistas renegados como Whittaker Chambers, los «neocon», antiguos o nuevos tro- ex trotskistas o radicales culturales de los años 60, como David Horowitz, que funda el Center for the Study of Popular Democracia o del movimiento-estudiantil de los años 70, como Daniel Bell y Max Eliott Abrams (yerno de Podharetz). Entre las tendencias de los conservadores más liberales como el austriaco Friedrich von Hayek, el Chicago Milton Friedman, y los filósofos políticos como Leo Strauss y como William Buckley, estrategias como Reagan o Buchanan.

El movimiento conservador incorpora a nivel sectorial a los organismos de las grandes corporaciones, en el marco de la gran industria y los sindicatos, la organización judía, etcétera.

A nivel popular, el movimiento abarca la mayor parte de las comunidades de sindicos protestantes, con la interpretación literal de la Biblia, que han liderado la reintroducción de las plegarias en las escuelas, el temor de que la educación secular significa un alineamiento de la familia y el comunismo como el demonio y el mal.

Actualmente se desarrolla una polémica entre intelectuales norteamericanos para saber si la derecha tendrá la capacidad de triunfar definitivamente o si es el momento de las elecciones o si por el contrario es un movimiento que implica un cambio más profundo en la sociedad. La segunda es la que tiene más evidencias recientes. El ascenso del contrahegemonismo. En un artículo de la Víspera la derecha, John Naisbit y Virginia W. Hixman y John Judis, que firman un artículo, La derecha sobreviviría ma, afirma que en las últimas dos décadas ha ido construyendo los instrumentos crear una élite gobernante, pero aduce que, si ella fracasa, la derecha será la mayoría de la población.

El discurso conservador ofrece a los norteamericanos y a todos los demás de América mítica del esfuerzo individual en la virtud, el puritanismo, el nacionalismo, la religión y la justicia como guardianes de las tradiciones, un mundo moralmente restaurado de deberes y de obligaciones, y resucita el libre mercado «armonioso» y «eficiente», que se ha visto afectado por parásitos sociales, todo en el marco de una superpotencia mundial, la hegemonía norteamericana en el mundo.

Los capitalistas del «Sol», los pioneros se proponen crear una élite que, por el contrario, ha ido a la tierra y son «penaliza a los que producen». Por todo, el establishment liberal, enraizado -según ellos- en una tradición que defiende y provoca van el «bien común» (obviamente, el capitalismo) y el orden basado en la moral de las costumbres y debilita el poderío nacional. Por el contrario, la derecha se propone una «restauración moral» entre la URSS y Estados Unidos.

En lo económico, la derecha quiere volver al libre mercado, liberar al capital de las regulaciones que le imponen los sindicatos, y estimular la producción ya no a nivel interno, sino a nivel de grandes corporaciones y de exportaciones más importantes. En el plano social, se propone el desmantelamiento de los programas a favor de los negros, la oposición a una enmienda de igualdad de derechos para las minorías, de derechos de las mujeres y el mantenimiento de la familia tradicional. En el ámbito político, se propone el control del Congreso y de la justicia federal, y en particular de la Suprema Corte, en el marco de un plan a- ctes ideológicamente confortables.

Ideológicamente, los conservadores se apartan de las doctrinas tradicionales del Partido Republicano, y se proponen un proyecto cultural e intelectual que reabriría la guerra de las galaxias para restablecer la hegemonía y contrarrestar con una estrategia de conflictos de baja intensidad una ofensiva contrarrevolucionaria que opone mente a las fuerzas o gobiernos revolucionarios en el Tercer Mundo. Reagan, en su discurso, usa una interpretación de la superioridad militar de la URSS y de su política, que ha provocado un nuevo lanzamiento del mayor armamentismo en la historia de Estados Unidos, que deriva en definitiva, como un New Deal militar.

«THINK TANKS»

Un aspecto clave del éxito del movimiento conservador ha sido la proliferación de centros de investigación y formación, o de formación de cuadros (think tanks) que se encuentran situados en el área del sol y florecen en la llamada era de Reagan.

La aparición de estos centros coincide con la declinación de los partidos políticos, el apogeo de los grandes consorcios mediáticos, y el espacio liberado por el Wall Street Journal y el New York Post (propiedad de Rupert Murdoch, de la secta Moon) y un sinnúmero de diarios que repiten y de programas de televisión que llenan con las revigorizadas interpretaciones de la derecha, y su poder en los principales diarios y espacios de televisión.
Entre estos centros, se encuentra el Enterprise Institute (EAI), financiado por las grandes corporaciones y por el gobierno para sus ejecutivos, contribuyó a la administración, tiene un presupuesto de 8 millones de dólares y es el puente de James Schlesinger y Zbigniew Brzezinski.

Otro centro, que sirve de fachada a la administración, tiene un presupuesto de 8 millones de dólares, y un plantel de 70.

La Mesa Redonda de los Negocios, influenciada por el EAI, está en plena de las grandes corporaciones que detentan la mitad del capital y es un puente de la derecha al sector capitalista, un gran capital que apunta a influir directamente sobre la política, el Congreso y el partido cano y cuya adhesión al movimiento conservador le da la base económica superior a su éxito.

Aparte está el Wall Street Journal según los analistas, el diario del movimiento conservador y principal promotor de ideas de la derecha. En 1941 era de 33,000 ejemplares, hoy supera el millón y es el más influyente en tores y en cargos ejecutivos. Entre revistas conservadoras, se encuentra Human Events y National Review con una circulación superior a los 100.000 ejemplares.

Varias universidades abrazaron la causa conservadora, como la cátedra de partamento de Derecho y Economía de la Universidad de Chicago, que apoyan a los nuevos ricos y cuyo director es un chef.

En términos programáticos, la clase capitalista norteamericana forjó en estos veinte años su «base institucional» una vez ocupado el poder político con un bloque de poder de hegemonía.

El gran triunfo de la derecha se puede medir por los cuadros ideológicos suministrados: 60% de los fiscales federales de distrito, 156 cargos ejecutivos, 44 de la Corte Suprema, y 8 de las nuevas bancas de la Suprema Corte de Justicia federal, en la administración entre republicanos y demócratas.

Entre los grupos religiosos evangélicoconservadores, la Mayoría Moral (Moral) y la Coalición, liderada por el reverendo Pat Robertson, que interpreta la Biblia y la utiliza para el control de la política.

El movimiento evangélico-conservador tiene un sistema educativo paralelo.

También tiene a la derecha al sectario, líder de la secta Moon, y un sinnúmero de diarios que repiten y de programas de televisión.

Por último, el gran inquisidor del Vaticano y el Obispo de Boston. El Obispo de Boston, cho la ofensiva conservadora para el silencio y abogar al liberalismo.

El movimiento, que según analistas, cuenta con unos 40 millones de fieles y es la mayoría de la población.

La derecha está dispuesta a llevar a cabo, a diferencia de los partidos tradicionales, su propio plan político-económico y adopta sus propias iniciativas intervencionistas, como la hegemonía en el Tercer Mundo y la guerra de baja intensidad.

Blumenthal concluye que, con la declinación de los partidos, el gran triunfo del movimiento conservador, llegó la restauración del capitalismo, la hegemonía caracterizada en la política por un pragmatismo y en lo económico por un «New Deal» militar.

Judis, por su parte, opina que, como el fracaso de los partidos tradicionales, los que han construido la base institucional partidaria de la hegemonía norteamericana semente y pierdan entusiasmo popular.

En definitiva, la guerra o la contrarrevolución es la ideología después de Reagan.

(En Washington) Rafael Aldecoa