Estados unidos apuesta a la disuasión de China con su poderío militar potenciado por la inteligencia artificial

Estados Unidos protagoniza una revolución militar con la Inteligencia Artificial (IA) en tierra, mar, aire y espacio, así como en drones y robots, tecnología perfeccionada en combate desde 2017, y apuesta la ventaja que le da respecto a China para contrarrestar su desventaja en capacidad industrial.

Antes de su encuentro con Xi Jimping en mayo, Trump llevó adelante una serie de operaciones y ataques militares que le permitieron exhibir el poderío de sus Fuerzas Armadas y su libertad de acción.

Trump y Xi Jinping se pusieron de acuerdo en “una relación constructiva de estabilidad estratégica”, y el estadounidense se plegó a la única condición del chino, que no alentaría una declaración de independencia de Taiwan.

La IA fue introducida a partir de 2017 en las Fuerzas Armadas estadounidenses por un coronel de inteligencia de Marines y su equipo, todos ex combatientes de las guerras posteriores al 11/09/2001, frustrados con las derrotas y con la burocracia del complejo industrial-militar, reveló una periodista de Bloomberg, Katrina Manson, que tuvo un insólito y amplísimo acceso a los más altos mandos estadounidenses sobre aspectos  reservados de esta transformación tecnológica de la estrategia militar, para el libro que publicó a fines de 2025, Project Maven.

Curkor obtuvo la colaboración de gigantes tecnológicos de Silicon Valley, Microsoft, Amazon, Google, por fuera del aparato de suministros del Pentágono y de las tradicionales empresas fabricantes de armamentos como Lokheed Martin, Northrop Grumman, Boeing, Raytheon, BAE Systems.

Su objetivo era hacer visible el campo de batalla, penetrar la neblina de la guerra utilizando grandes modelos de lenguaje entrenados con millones de datos provenientes de satélites, radares, censores, y directamente de los campos de batallas, también de telecomunicaciones, cámaras de vigilancia, redes sociales, que permitan ubicar blancos, procesarlos y destruirlos con rapidez, acortar exponencialmente la cadena de matar y destruir.

Esta tecnología fue perfeccionando en operaciones militares y de combate de las fuerzas especiales estadounidenses en Somalia, Afganistán, Irak, Siria, y Yemen, y en su colaboración con Israel y Ucrania.

Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, la plataforma Maven de IA del Pentágono fue utilizada para seleccionar blancos rusos para las fuerzas militares ucranias, reveló Mason en su libro ya de referencia sobre la IA y la guerra.

Con anterioridad, Maven permitió a Trump y sus mandos, seguir en directo en sus pantallas la eliminación por comandos estadounidenses del líder del Estado Islámico Abu Bakr Al Bagdadi junto a cuatro mujeres y un hombre, en octubre de 2019, en la aldea siria de Barisha en la frontera con Turquía, donde fue ubicado gracias a la IA. Meses después, pudieron seguir al general iraní Quasem Suleimani desde su salida del aeropuerto de Baghdad en automóvil hasta el disparo del misil que lo asesinó en enero de 2020.

Israel desarrolló su propia plataforma de IA para la selección y ataque de blancos, Lavender, utilizada masivamente en sus bombardeos de Gaza, revelaron en abril de 2024 la revista iisraelí-palestina en ingles +972 (publicación abierta, se puede consultar) y otra en hebreo Local Call.

Israel lanzó una ofensiva aplastante contra los 2,5 millones de gazatíes en represalia del ataque mas letal contra su población civil desde su fundación en 1948. El 7 de octubre de 2023, milicianos de Hamas y de la Jihad Islámica incursionaron en Israel y asesinaron a 1.221 personas y secuestraron a 251, en su mayoría civiles. Con Lavender, Israel lanzó una campaña con características de limpieza étnica en la que ya mató a unos 75.000 palestinos, en su mayoría mujeres y niños y arrasó Gaza.

En la guerra de 12 días que Israel lanzó contra Irán entre el 13 y el 24 de junio de 2025, Lavender le permitió destruir sus defensas antiaéreas en la primera jornada de ataques, y luego bombardear todos sus sitios nucleares conocidos, e instalaciones, así como perpetrar asesinatos selectivos de mandos militares y de científicos. Estados Unidos contribuyó el 22 de junio con el ataque de tres sitios nucleares iraníes con sus superbombas.

Washington comenzó 2026 exhibiendo como se desembaraza fácilmente de sus adversarios en su zona de influencia, que pretende exclusiva, con el secuestro de Nicolas Maduro y Cilia Flores en Caracas y la recuperación para las empresas estadounidenses del petróleo venezolano, del que marginalmente se beneficiaba China.

Poco antes inició una campaña de asesinatos extrajudiciales de lancheros acusados de narcotraficantes en el Caribe y el Pacifico, sin aportar la más mínima prueba. Maven es una herramienta imperfecta, también se equivoca.

Puso en marcha un intento de jaque mate a Cuba, amiga de China y Rusia, con un bloqueo petrolero y sanciones contra empresas inversoras, medidas que están devastando la ya maltrecha economía cubana y han sumido a la población en una situación desesperada, con la intención de someter a su régimen al estilo venezolano.

El 28 de febrero pasado Estados Unidos e Israel lanzaron una demoledora ofensiva aérea contra Irán en medio a negociaciones diplomáticas. Israel se encargó del asesinato del líder supremo iraní Ali Jameini y de su equipo de colaboradores más próximos. Estados Unidos atacó diariamente 400 blancos, que sumaron un total de 13.000 en 39 días hasta el alto al fuego el 8 de abril pasado, a los que se añadieron miles más atacados por Israel, según The Economist, que calificó a esta guerra de “hipermoderna”.

Si bien la guerra de Irán demostró el poderío de las fuerzas de Estados Unidos y de Israel, potenciado por la IA, reveló también sus limitaciones. Los objetivos de la guerra eran un rápido cambio de régimen y el fin del programa nuclear iraní, que no fueron alcanzados a más de tres meses de iniciado el conflicto. En el primer día de la guerra, las fuerzas estadounidenses atacaron una escuela primaria de niñas en Motab, sur de Irán, y mataron a 175 personas, la mayoría niñas y 14 maestros, demostrando que la IA puede cometer errores garrafales.

Irán contraatacó con misiles y drones a Israel, a las bases estadounidenses y otras instalaciones en los países árabes del Golfo y Jordania, y sobre todo, bloqueó el estrecho de Ormuz por donde transita el 20 % del petróleo y gas que consume el mundo, lo que desató una crisis energética global.

La guerra asimétrica que se instaló en el golfo Pérsico empantanó a Estados Unidos y frustró a Israel, que pretendía demoler la capacidad productiva de Irán, y en el mejor de los casos provocar su desmembramiento, como ya ocurrió con Irak, Siria y Libia.

La milicia chiita libanesa, aliada de Irán, atacó con misiles y drones a Israel. La Fuerza de Defensa de Israel (FDI) invadió el sur de El Líbano, y sus bombardeos mataron a 3.500 personas y destruyeron decenas de aldeas.

Mientras tanto, la guerra de Ucrania entró en su quinto año. China la sigue atentamente y aunque no envía armamento ayuda a su socia Rusia, empantanada tras el fracaso de su ofensiva inicial de 2022 contra Kiev, que debía hacer caer al gobierno en pocos días.

Según The Economist, esta ofensiva fracasó porque Estados Unidos ya sabía que Rusia iba a invadir y advirtió a Ucrania, que cambió de lugar sus defensas antiaéreas e impidió que Rusia las destruyera y alcanzara el control de su espacio aéreo. Rusia no tenía una plataforma de IA como Maven, que le hubiera permitido rectificar sus blancos.

Estados Unidos le ha mostrado a China todo lo que pueden hacer que Beijing no puede, sin provocar una reacción militar estadounidense, en la actual correlación de fuerzas. Ni siquiera con lo que sus dirigentes consideran su objetivo estratégico vital, la reincorporación de Taiwan a la soberanía de Beijing. Ni bloqueo petrolero a la cubana, ni secuestro a la venezolana del presidente independentista Lai Ching Te, ni ataques a los navíos que llevan armas a su isla rebelde, ni ocupación militar de islas de la primera y segunda cadenas que rodean sus costas.

Paradójicamente, la administración guerrerista de la superpotencia militar, aun con supremacía en tierra, aire, mar y espacio, con bases alrededor de China y Rusia y otras partes del mundo, con las flotas más poderosas de portaaviones y submarinos nucleares, optó por la estabilidad estratégica, porque carece de una base industrial que le permita considerar siquiera una guerra con China. Beijing tiene la mayor base industrial del mundo y se arma con rapidez.

Además, las guerras de Ucrania y de Irán vaciaron los arsenales de Estados Unidos en sistemas de defensa antiaérea, misiles, municiones de artillería, y no tiene capacidad de producción para reemplazarlos en el mediano plazo.

Estados Unidos precisa ganar tiempo para una eventual confrontación con China, si esta llegase a invadir Taiwan, en la que está centrada actualmente toda la estrategia del Pentágono. El Pentágono consideraba que China estaría en condiciones de invadir Taiwan en 2027 y debía estar preparado, lo que actualmente descarta, dada la desventaja que China tendría en IA aplicada a la guerra.

China cuenta con grandes empresas tecnológicas y con empresas de Inteligencia Artificial como DeepSeek, que en enero de 2025 impactó con su chatbot, mucho más barato que los estadounidenses y de open source (código abierto). Estas empresas cooperan entre sí y con el Ejército Popular de Liberación (EPL), pero China aun no puede fabricar los chips más avanzados, que Estados Unidos prohíbe exportar a China a su diseñador,  Nvidia, la empresa más rica del mundo valuada en 5 billones de dólares.

El EPL no ha estado involucrado en combate en la última década, lo que ha limitado su experimentación con IA aplicada a la guerra. China sigue atentamente la guerra de drones y robots entre Ucrania y Rusia, “socio estratégico” al que vende tecnología de doble uso y le compra petróleo y gas, pero no le suministra armamento ni asistencia militar.

El proyecto Maven

“Project Maven, a marine colonel, his team, and the Dawn of AI Warfare” (Proyecto Maven, un coronel, su equipo, y el alba de la guerra de la IA, aun sin traducción al español), da la impresión de haber sido publicado en el marco de la campaña de disuasión de China, por todo lo que revelan sus altas fuentes militares.

Mason cuenta que preguntó a un alto mando militar si toda la alharaca de los últimos tiempos en torno al proyecto Maven no sería una operación de inteligencia y propaganda destinada a intimidar e inhibir a China. Este le respondió que, si bien no fue intencional, desde luego que tuvo ese efecto.

La guerra contra Irán fue la demostración práctica.

Mason escribe que el Proyecto Maven fue lanzado en 2017 “ostensiblemente para utilizar visión computacional para analizar miles de horas de video filmados por drones a lo largo de Asia y el Medio Oriente”, pero quien lo ideó e impulsó, el coronel de marines de inteligencia Drew Cukor, siempre quiso utilizar la Inteligencia Artificial para mucho mas que vigilancia; “desde el inicio quisieron ubicar blancos, gente y objetos, para dispararles con la ayuda de la IA”, escribe Mason.

Cukor reclutó compañías de alta tecnología. Amazon Web Services (AWS) y Microsoft que desarrollan algoritmos para Maven. Nvidia estuvo en el proyecto desde el inicio. Anthropic y Open AI se involucraron con el Pentágono por su necesidad de tener poderosas fuentes de datos y computación para sus plataformas de IAG (Inteligencia Artificial Generativa). Palantir debió su renacimiento y proyección a Maven, cuanta Mason

La introducción exitosa de Grandes Modelos de Lenguaje (GML) en una plataforma inspirada en Maven Smart Systems (MSS) fue realizada recién en 2025 por las empresas Anduril y Microsoft, después de que Palantir y ScaleAi, -una empresa que había trabajado en el proceso clave de etiquetado de datos-, fracasaran en sus intentos. La plataforma se llama Thunderforge, permite que la IA desarrolle prototipos de campañas de combate y de planificación de decisiones militares, escribe Mason.

Mason cita a un funcionario de inteligencia geoespacial según el cual la visión computacional permitió pasar de menos de 100 blancos diarios a 1.000, y con la incorporación de Grandes Sistemas de Lenguaje de 1.000 a 5.000 diarios.

Diez años después de su fundación, los sistemas para la toma de decisiones desarrollados por Maven y algunos de los otros 800 proyectos de IA del Pentágono son utilizados en los campos de batalla, según Mason. Maven Smart System (MSS), una plataforma de software que desarrolla blancos con la ayuda de la IA, está hoy desplegada en las seis armas de las fuerzas militares estadounidenses en todo el mundo, incorpora más de 150 fuentes de alimentación de datos y el trabajo de más de 50 compañías, según Mason.

La OTAN adoptó Maven Smart Systems en la primavera boreal de 2025, adaptado con el Gran Modelo de Lenguaje de la empresa de IA francesa Mistral y para que funcione en varios idiomas europeos. En octubre, diez países miembros adquirieron versiones nacionales, siempre según este libro de referencia.

Maven apunta a desarrollar armas autónomas que ubican blancos, los procesan y disparan sin intervención humana, según Mason. No queda claro si ya las tienen, si las utilizan.

La política del Departamento de Defensa sobre autonomía no dice nada sobre la intervención humana en o sobre los mecanismos de la IA. Establece únicamente que se requiere que los comandantes y operadores ejerzan “niveles apropiados de juicio humano sobre la utilización de la fuerza”, según Mason.

La carrera armamentista con China

La carrera armamentista con China se desarrolla sobre todo bajo el agua, el único ámbito en el cual Estados Unidos le saca ventaja a China en el plano tecnológico, y que tiene un papel fundamental en la disuasión nuclear.

La inteligencia estadounidense estima que China podría alcanzar a Estados Unidos en este sector antes de 2031. La carrera se da para alcanzar la máxima indetectibilidad de los submarinos a propulsión nuclear bajo el agua, cargados de misiles balísticos con cabezas nucleares.

Estados Unidos cuenta con una flota de submarinos nucleares indetectables y un arsenal nuclear muy superiores a los de China. Beijing tiene dificultades con la tecnología que evita la ubicación de sus submarinos.

Los submarinos nucleares desempeñan el papel clave en caso de ataque nuclear, porque aseguran un segundo golpe o respuesta nuclear.

La Marina estadounidense dispone de una plataforma, Replicator, que incorporó mucho del modo operativo de Maven y a varios de sus efectivos, indica Mason. Beijing trabaja desde 2017 en su propia red de sensores acústicos conocida como la Gran Muralla Submarina, y drones submarinos para operar en las dos cadenas de islas que rodean sus costas.

El Pentágono encargó a dos empresas tecnológicas Anduril y L3Harris Technologies de desarrollar una embarcación dron para la guerra con China, informa Mason.

Según datos que maneja Mason, Estados Unidos le falta capacidad industrial, tecnología, doctrina y entrenamiento para utilizar los drones. Ucrania consume 4.000 drones al día, tantos como produce el Departamento de Defensa estadounidense en un año. Por cada dron comercial que produce EEUU, China fabrica 100. La capacidad de construcción naval de China es 230 veces superior a la de Estados Unidos.

Maven ayudó a Replicator a desarrollar una imaginería de movimiento horizontal, y en 2022 comenzó un enorme esfuerzo para recoger datos en el Pacifico para algoritmos de Maven e introducirlos en los drones autónomos para cazar automáticamente blancos marítimos por aire y mar: Maven seria responsable del reconocimiento automático de blancos. Microsoft lidera la competencia para introducir la selección de blancos por IA directamente en robots autónomos, escribe Mason.

El Pentágono actualizó su presupuesto 2026 para autonomía y sistemas autónomos a 13.400 millones de dólares, señala Mason. El déficit en drones alimenta una nueva generación de start ups de defensa. Donald Trump Jr. tiene inversiones en la empresa de drones y componentes aeronáuticos Unusual Machines, y forma parte de su consejo asesor.

Uno de los sistemas de armamentos letales autónomos de que dispone la Marina es Goalkeeper, que libera “municiones merodeadoras expedicionarias”. Estas municiones son dejadas en el agua o en el aire y buscan blancos, cuando los detectan los destruyen.

Los drones marítimos son manufacturados por Raytheon, uno de los principales constructores de defensa especializado en misiles y radares, y el software de visión para reconocimiento automático de blancos por AeroVironmet, empresa que ya colaboró con Maven, siempre según Mason.

Otro programa de municiones merodeadoras llamado Whisplash apunta a transformar jetskis en drones. Estados Unidos tiene el mayor mercado de jetskis evaluado en 2.000 millones de dólares.

Alex Karp, el gran mercader de armas del siglo XXI

Cuando leí el libro de Karp, The Technological Republic. Hard Power, Soft Belief, and the future of the West (La Republica Tecnológica, Poder Duro, Creencias Blandas, el futuro de Occidente, publicado en 2025, traducido al español), me llamó la atención que solo al pasar menciona en una oportunidad a Maven, nunca explica el proyecto en el que su compañía, Palantir, tuvo un papel fundamental, ni siquiera menciona al coronel Drew Cukor, el que lanzó la IA en las fuerzas estadounidenses para la guerra.

La explicación se la dio él mismo a Katrina Mason: nunca fue autorizado a contar la historia que la periodista cuenta. Y le dijo que así como la IA rehízo al mundo, los grandes modelos de lenguaje funcionarán como el uranio. Los chatbots potenciarán un nuevo sistema de guerra que puede amenazar al mundo y rediseñarán la diplomacia, le dijo Karp, director ejecutivo de Palantir. Consideró que la IA en el campo de batalla empezó con Maven. Cukor, en su opinión, es el “padre fundador” de la selección de blancos.

Palantir tiene actualmente una capitalización de 375.000 millones de dólares, más del doble de la de Boeing, de 177.000 millones de dólares. Vendió su tecnología en Ucrania, Israel, las Américas y Europa. Mas de una docena de países la tienen.

Cukor recurrió a Palantir, donde tenía buenos amigos, en 2018, cuando Google dejó de trabajar para Maven. Sus empleados se opusieron a trabajar para este proyecto cuando se enteraron que sus algoritmos estaban siendo utilizados para la guerra. Cukor pretendía que esta empresa le fabricara una versión de combate de Google Earth, sirviéndose de sus Grandes Modelos de Lenguaje (GML).

Por ese entonces, Palantir estaba de salida del Pentágono. Estaba muy mal considerada, según Mason, a pesar de la gran proeza de su plataforma de análisis de datos, Gotham, que contribuyó a ubicar a Osama Bin Laden en Pakistán en 2011, donde fue eliminado por las fuerzas especiales estadounidenses. Le reprochaban sus precios desorbitantes, su soberbia.

Mason cuenta que Cukro logró vencer las resistencias del equipo de Maven y luego del Pentágono. También logró vencer el escepticismo de Palantir hacia la IA y resucitó a la compañía. Palantir consideraba a la IA como muy costosa, muy difícil de desarrollar, citaba un par de fracasos de grandes empresas, y confiaba en los resultados obtenidos por su propia plataforma.

Y Palantir creó la interfase que Cukor quería, fácil de utilizar por los comandos en el campo de batalla y que mostrase las detecciones de Maven en video y mapas, con localizaciones precisas que inmediatamente se vincularían a coordenadas geográficas, a referencias cruzadas con otras fuentes de datos. Recurrió a tecnologías utilizadas por YouTube, Netflix.

Palantir tiene una política muy eficaz para solucionarle a sus clientes problemas con sus algoritmos: rápido envío de ingenieros y técnicos a resolverlos allí donde se produzcan, inclusive en el campo de batalla.

Hoy Palantir se está lanzando en lo que dominará el futuro de la Tecnología Militar, la unión de empresas de hardware y de software. Tiene acuerdos con Anduril, Booz Allen y Shield, fabricante de aviones autónomos y drones.

En su libro “La República Tecnológica”, publicado en 2025, Karp promueve un nacionalismo militarista que apunta a que Estados Unidos mantenga su supremacía militar. Afirma que las empresas tecnológicas deben trabajar para la guerra, conformar un poderoso complejo militar-tecnológico al servicio del Pentágono para derrotar a China en la carrera armamentista y eventualmente en una guerra. Aboga por el restablecimiento del servicio militar obligatorio para comprometer a la nación, así como a los hijos de la clase dirigente y evitar así guerras desastrosas.

Karp aboga por una nación cohesionada en torno a la religión y a un relato de la historia de Estados Unidos como la gran nación tecnológica, ya desde sus padres fundadores, que presenta como científicos. Impulsa que Estados Unidos sea gobernado por propietarios con mentalidad de ingenieros centrados en resultados y con flexibilidad, en estructuras inspiradas en las empresas de Silicon Valley, sin jerarquías rígidas, abiertas a la innovación. Y retribuciones proporcionales a las del sector privado, para que los mejores lleguen al gobierno. Considera que la izquierda y los liberales, es decir el multilateralismo y el humanismo reforzado surgido de las guerras mundiales del siglo XX, debilitaron a Occidente.

Ucrania

La guerra de drones y robots autónomos potenciados por la IA se está librando en Ucrania, gran laboratorio seguido con atención por todos los ejércitos del mundo, en particular el EPS chino.

Rusia y Ucrania producen millones de drones de ataque al año. Estados Unidos está directamente involucrado, aunque mucho menos que bajo la Administración Biden. Hoy las armas que suministra a Ucrania debe pagarlas Europa. El Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, se queja de que solo seis o siete países contribuyen.

Mason revela que el 5 de febrero, 19 días antes de la invasión rusa de Ucrania, ocurrida el 24 de eses mes, unos 300 efectivos del Cuerpo 18 Aerotransportado se estableció en una base estadounidense en un pueblo al oeste de Frankfurt. Tres horas después de su llegada, Maven ya estaba funcionando, con sus efectivos instalados en mesas dispuestas en herradura, con la inteligencia sobre el campo de batalla en un lado y el equipo de disparos en el otro, seleccionando municiones adecuadas.

La inteligencia estadounidense sabía que una fuerza rusa de 175.000 efectivos se disponía a invadir. Tras una serie de ajustes sobre todo para encriptar los datos y establecer mecanismos para hacérselos llegar al ejército ucranio, en mayo de 2022 este equipo ya les estaba enviando la localización de equipos militares y personal ruso, fijos y móviles, con ayuda de la IA. Poco después, Maven Smart Systems (MSS) estaba integrado al sistema de batalla ucranio, Delta.

Maven tenía dos sistemas, el MSS que permitía visualizar el campo de batalla, y el de selección de blancos, a disposición únicamente de las fuerzas estadounidenses, que luego transmitían las ubicaciones. Los militares preferían utilizar el segundo, por sus resultados.

Rápidamente, el Cuerpo aerotransportado 18 estaba brindando a los ucranios entre 30 y 35 blancos por día, según Manson. Esta cantidad aumentó hasta 267 en un solo día. En total, envió decenas de miles de blancos, que todas las mañanas discutían con los ucranios cuales eran prioritarios, y su ataque dependía de las municiones de que dispusieran.

Estos primeros meses de guerra fue el periodo en el cual Ucrania recuperó más territorio, sin contar el momento inicial, cuando rechazó la columna de blindados rusos que amenazaba Kiev y otros avances.

El 21 de septiembre de 2022, Putin amenazó con recurrir a “todos los medios a su disposición” para defender su integridad territorial, lo que fue interpretado como una amenaza nuclear. Fue la crisis más peligrosa, y según analistas europeos, la peor desde la crisis de los cohetes en Cuba de 1962.

Poco después, en octubre de 2022, la brigada 18 fue enviada de regreso a su sede en Fort Bragg. Desde entonces la información brindada por las fuerzas estadounidenses fue cada vez peor, según los ucranios citados por Mason. Dejaron de pasarles blancos móviles. En 2024 pasaban solo una docena de blancos al día. Los ucranios tenían sus propios medios para definir blancos, la plataforma Delta, drones.

Israel

Maven comenzó a ser utilizado extensamente en el Medio Oriente desde abril de 2022 en apoyo a ataques estadounidenses, escribe Mason.

El ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023 cambió todo, según una fuente militar citada por Mason. El Comando Central pasó a operar frenéticamente. Maven fue utilizado para ubicar lanzadores de cohetes en Yemen y drones marítimos en el mar Rojo.

En represalia por los asesinatos de tres militares estadounidenses en Jordania en enero de 2024, Estados Unidos atacó 86 blancos en Siria e Irak. Fue la confirmación publica que las fuerzas estadounidenses utilizaban IA para identificar sistemas enemigos y atacarlos, destaca Mason.

El equipo de Maven trabajó toda la noche cuando Irán lanzó 200 misiles contra Israel en octubre de 2024. Estados Unidos utilizó Maven también durante la guerra de 12 días lanzada por Israel contra Irán en 2025, escribe Mason.

La plataforma de IA israelí Lavender hizo posible la inmensa velocidad y escala de ataques que perpetró después de la matanza de Hamas, según el +972. Esta revista reveló que en las primeras semanas de la guerra, la FDI se basó casi exclusivamente en Lavender que tenía registrados para posibles ataques a 37.000 palestinos sospechosos de militar en Hamas, así como sus domicilios. En las seis primeras semanas de la guerra fueron muertos 15.000 palestinos, escribe +972.

La FDI utiliza otros dos sistemas, “Gospel” (Evangelio), que identifica edificios desde donde opera Hamas, y “Where is Daddy” (Donde esta Papá), que señala cuando un objetivo ingresa a su casa, según la investigación de +972 publicada el 3 de abril de 2024, seis meses después de iniciada la guerra.

La FDI consideraba las sugerencias de blancos de Lavender solo durante 20 segundos, sobre todo para confirmar que se trataba de hombres y no de mujeres, antes de autorizar los disparos, a pesar de que ese sistema tenía 10% de error, indica +972. No había mujeres combatientes en Hamas.

Sin embargo, la manera más fácil de eliminarlos y la más utilizada era por las noches, en sus casas, a pesar de que sus familias serian víctimas colaterales. Los misiles de precisión eran utilizados para asesinar comandantes de Hamas, y se permitía hasta un centenar de víctimas colaterales, aunque a veces esa cifra era superada, en cambio los milicianos eran asesinados con bombas tontas mucho más baratas, aunque muy letales porque derrumban el edificio, según +972, que precisó que esta táctica contra milicianos de base ya había sido abandonada en abril de 2024 por presiones de Washington.

Hacia setiembre pasado ya sumaban 65.000 los palestinos muertos, incluidos 18.430 niños. Se multiplicaron acusaciones de genocidio asistido por la Inteligencia Artificial, señala Mason.

Mason reveló que, en enero de 2024, Karp celebró una reunión de la junta directiva de Palantir en Tel Aviv en solidaridad con Israel, reveló que su empresa está involucrada en operaciones críticas en ese país y que estableció una asociación estratégica con la FDI. Dijo que su compañía existe para “asustar enemigos y a veces matarlos”. En otra oportunidad precisó que su tecnología “mata sobre todo terroristas”.

Trump lleva Maven a las fronteras de EEUU

A partir de 2025 la Administración Trump utiliza Maven de una manera super eficaz para detectar cruces en la frontera por inmigrantes ilegales, y para atacar embarcaciones supuestamente dedicadas al narcotráfico en el Caribe y el Pacifico. Maven colabora con los servicios de Aduanas y Protección de Fronteras, así como con los Guardacostas, escribe Mason.

Desde el 2020, el Comando Sur utiliza Maven para interceptar embarcaciones sospechosas de narcotráfico. Intervino a más de tres docenas de embarcaciones involucradas en actividades clandestinas e ilegales, según Mason. Desde fines del año pasado los bombardea. Ya asesinó extrajudicialmente a más de 200 ciudadanos latinoamericanos y del Caribe.

Estados Unidos tiene una legislación restrictiva sobre ataques militares. Cuando existe la posibilidad de muerte de civiles como daño colateral, deben ser autorizados a alto nivel, a veces por el propio presidente. En el mar, la posibilidad de daños colaterales no existe.

Maven solo puede utilizarse dentro de Estados Unidos en caso de emergencia federal, y a pedido de la agencia federal que lidera la emergencia. Se utiliza en grandes incendios.

Los peligros de la IA aplicada a la guerra

La conducción de la guerra desde consolas con armamento automatizado, aumentará la velocidad y la escala de matar, y separará al soldado del acto de matar. La guerra se transformará en algo similar a un video juego, vaciada del traumatismo de matar y del miedo a morir, y por lo tanto amenaza todo resto de ética. El espectro de la guerra en megaciudades, con drones y robots autónomos disparando a toda velocidad a una escala nunca imaginada, debería ser una pesadilla para la humanidad.

El Pentágono aduce que la IA salva vidas de soldados y evita la muerte de civiles como daños colaterales.

La Inteligencia Artificial y la guerra autónoma ya han dado muestras de su letalidad con el medio millón de soldados rusos y ucranianos muertos en el campo de batalla en Ucrania. También los alrededores de 75.000 palestinos muertos en Gaza en menos de tres años. Los bombardeos rusos en Ucrania mataron a 15.000 civiles.

Los asesinatos selectivos con misiles o drones utilizados abiertamente y reiteradamente por Israel y Estados Unidos en sus guerras calificadas de “antiterroristas”, con una carga de muertes de civiles inocentes como víctimas colaterales, comenzó a vulgarizar los asesinatos extrajudiciales desde fines del siglo XX y a devaluar la vida de los enemigos. La calificación de “terroristas” apuntó a deshumanizarlos y a deslegitimar sus luchas. Ahora la Administración Trump extendió esta denominación a los lancheros latinoamericanos acusados de transportar droga como “narco-terroristas”, para asesinarlos impunemente. Muchos de ellos, en el caso de que realmente transporten drogas, son jornaleros de aldeas costeras o pescadores en busca de hacerse unos bolívares o pesos suplementarios. 

La Convención de Ginebra de 1949 y el derecho consuetudinario humanitario internacional requieren que los atacantes distingan entre combatientes y civiles, y prohíbe ataques que puedan a sabiendas matar cantidades “excesivas” de civiles.

Mason cita al Secretario de Defensa de EEUU, Pete Hegseth, quien declaró que “nuestros muchachos no deben combatir por reglas escritas por hombres dignificados en cuartos de caoba hace ochenta años”.

La ONU publicó en agosto de 2025 un informe sobre los usos de la IA militar en todos sus aspectos y no solo en armas autónomas. Incluye posiciones de países de todo el mundo.

Estados Unidos la considera una contribución positiva a la guerra.

Se opone a regulaciones. Se plantea liderar el aprovechamiento de todo el potencial de la IA en el terreno militar, y que su experiencia sea modelo para el mundo.

China pide que todos los países y en particular los mayores poderes se abstengan de usar la superioridad militar absoluta a través de la IA y afecten los legítimos intereses de seguridad de los demás. Afirma que la IA corre el riesgo de hacer posible la guerra. Pide alcanzar un consenso sobre el tema y quiere evitar una carrera armamentista. Reclama que se respete la ley, se reduzcan las bajas colaterales, y que se aumente la seguridad, confianza y control de las tecnologías de IA.

Las posiciones de las dos superpotencias pueden interpretarse como seguridad de Washington en su liderazgo en IA, y retraso de China.

Las armas marcaron etapas de desarrollo de las civilizaciones y potenciaron sus capacidades de matar, destruir y conquistar. Las armas de cobre de sumerios y antiguos egipcios circunscribieron el poder a ciudades estado así como las de bronce de las ciudades griegas micénicas y minoicas; las de hierro y los carros de combate permitieron crear imperios a hititas, asirios, macedonios, persas y romanos; la pólvora y las armas de fuego posibilitaron a los europeos conquistar grandes imperios coloniales a partir del siglo XV; la mecanización de la guerra impulsada por la revolución industrial condujo a las gigantesca matanzas de militares y por primera vez de civiles también, de las guerras mundiales del siglo XX y a la industrialización de la muerte; el arma nuclear que requiere gran capacidad tecnológica, con misiles, submarinos y satélites, condujo a la competencia entre dos superpotencias en el marco de una paz inestable; ahora la Inteligencia Artificial vuelve a requerir gran desarrollo tecnológico y de nuevo ha conducido a un mundo bipolar.

La guerra industrializada provocó las peores hecatombes de la humanidad, con 40 millones de muertos en la primera guerra mundial y 85 millones en la segunda. Tuvo como consecuencia el suicidio de Europa y el fin de sus imperios y la hegemonía de Estados Unidos.

La guerra industrializada se desarrolló primero en las trincheras, con ametralladoras y gases letales, luego en la guerra de movimientos con tanques, aviación, acorazados y submarinos. Por primera vez, la guerra se cebó a escala masiva en la población civil, murieron millones en bombardeos de ciudades, en cámaras de gas, en ejecuciones masivas, por extenuación en trabajo esclavo, en hambrunas como arma de guerra.

El arma nuclear, fue utilizada una única vez por Estados Unidos en agosto de 1945 contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki con un saldo de unos 200.000 muertos.

No bien terminada la gran guerra, el arma nuclear impuso una paz inestable entre los dos principales vencedores de la segunda guerra mundial, Estados Unidos y la Union Soviética, que libraron una carrera armamentista en el marco de la Guerra Fría. Esta confrontación potenció las guerras asimétricas y de guerrillas en Asia, Africa y America Latina.

Después de la hecatombe de la larga guerra mundial del siglo XX (1914-1945), comenzó un periodo de paz entre las superpotencias gracias a la disuasión nuclear y al multilateralismo en las relaciones internacionales, con una serie de instituciones centradas en la Organización de Naciones Unidas. En este marco se fortaleció un nuevo humanismo que impulsó la defensa de los derechos humanos, la protección de los refugiados, la emancipación de las mujeres, la lucha contra el racismo y el antisemitismo, nuevos derechos para las minorías sexuales, la defensa del medio ambiente.

Sin embargo, la perdida de hegemonía de Occidente y el auge de las viejas civilizaciones asiáticas con China a la cabeza, alimentaron un nacionalismo autoritario a nivel global potenciado por las redes sociales. El sector mas radical de esta nueva corriente anti-humanista y de desmontaje del multilateralismo, es el tecno-nacionalismo teorizado por las elites mas guerristas de la Inteligencia Artificial, integradas en Estados Unidos en un complejo tecnomilitar aliado a la extrema derecha militarista de Donald Trump y de Benjamín Netanyahu, que extiende su influencia política por todo el planeta.

La carrera armamentista entre Estados Unidos y China puede dar lugar a una catastrófica Tercera Guerra Mundial. Europa y Japón se rearman a instancias de Washington, y China estrecha su relación con la otra gran potencia nuclear, nacionalista y autoritaria, Rusia, y con la distópica Corea del Norte, también país nuclear, el único con el que tiene una alianza militar.