
Xi Jinping instó implícitamente a Donald Trump a manejar con prudencia el ascenso de la potencia China, al evocar el dilema de Tucídides, cundo lo recibió en Beijing el 14 de mayo pasado.
Le dijo que “el dilema de Tucídides” que protagonizan Estados Unidos y China debe resolverse con “estabilidad estratégica constructiva’”. Desde Tucídides en el siglo V AC el conflicto entre una potencia ascendente y otra declinante siempre se resolvió por la guerra.
Así cuando Esparta desafió al hegemónico imperio marítimo de Atenas en el siglo V AC estallo la guerra del Peloponeso, y cuando Alemania desafió al Imperio británico a principios del siglo XX, este dilema se resolvió por la Primera y la Segunda guerras mundiales.
Con su referencia al dilema de Tucídides, Xi Jinping dejó en claro que China y Estados Unidos son dos potencias en un pie de igualdad, la primera ascendente y la segunda ya sin la hegemonía absoluta de que gozó en el siglo XX. La Union Soviética nunca puso en peligro la hegemonía estadounidense. Gracias a su ofensiva victoriosa en la Segunda Guerra Mundial, construyó una fortaleza defensiva en los países ocupados por el Ejército Rojo en el Europa del Este y Central.
Si bien Xi se pronunció por la estabilidad estratégica, destacó que existe un peligro que mal manejado puede conducir a una confrontación. Ese peligro es Taiwan, la isla china donde se refugiaron en 1949 los nacionalistas de Chiang Kaishek tras su derrota por los comunistas de Mao Tsedong en la guerra civil.
Beijing reivindica el restablecimiento de la autoridad de Beijing sobre Taiwan, administrada desde 1949 por un régimen separatista. Una declaración de independencia provocaría una intervención militar de Beijing. Washington deberá decidir entonces si defiende al gobierno de Taipei y enfrenta militarmente a China.
Tras la visita, Trump dejó claro que no apoya la independencia de Taiwan, postura que permitió la reconciliación entre Estados Unidos y China en 1972, adoptada por el Presidente RIchard Nixon y su estratega geopolítico, Henry Kissinger.
Además, Trump transgredió una política existente desde los años 1980, por la cual Washington no discutía sus ventas de armas a Taiwan con Beijing. Trump lo hizo con Xi. Una venta por 11.000 millones de dólares está en estudio.
-La Guerra del Peloponeso
La guerra del Peloponeso (431AC-404 AC) precipitó el declive de las ciudades griegas y el ascenso de la menarquia macedonia.
Atenas tenia un imperio marítimo poderoso, que construyó tras vencer a los medos (persas) al frente de las ciudades griegas. Esparta que contaba con un formidable ejercito terrestre y lideraba la federación del Peloponeso, le cedió la dirección de la guerra. a Atenas.
Atenas era una democracia en su polis pero administraba su imperio con mano de hierro. Esparta tenía un régimen oligárquico, autoritario, pero respetaba la autonomía de sus aliados. Se convirtió en una alternativa para las ciudades griegas que no soportaban la dominación de Atenas. Tras vencer a los medos, Atenas y Esparta concluyeron una tregua de 30 años.
Pericles, el gran estadista ateniense, consideraba que la guerra era ineluctable ante el poder ascendente de Esparta, y rompió la tregua. Apostaba a su supremacía naval y adoptó una prudente estrategia defensiva ante las invasiones anuales de su territorio en Ática por las tropas del Peloponeso.
Atenas había amasado enormes recursos, su imperio movilizaba poderosas fuerzas navales y militares. De todas maneras, Pericles nunca apostaba a la suerte ni se dejaba llevar por la furia. Solo combatía si tenía todas las de ganar, escribe Tucídides.
El realista Pericles siempre se negó a emprender aventuras coloniales en la costa de los persas, de los etruscos, de los cartagineses o en Egipto. Y cuando los ejércitos del Peloponeso invadían Atica, adoptaba una estrategia defensiva: encerraba a la población tras los muros de Atenas y asistían pasivamente a la destrucción de la campaña. Mientras tanto, su marina atacaba a Esparta y sus aliados en el Peloponeso.
-La Peste
En el segundo año de guerra, estalló la peste en Atenas, proveniente, de Egipto, mientras los ejércitos del Peloponeso depredaban los campos de Atica.
“Se sentían violentos calores en la cabeza, los ojos se inyectaban e inflamaban, la faringe y la lengua se ensangrentaban, la respiración irregular, el aliento fétido. Después venían los estornudos y la ronquera, poco después el dolor se apoderaba del pecho acompañado de una tos violenta…Se contagiaban entre sí y morían como rebaños (…) La mayoría moría al cabo de 7 o 9 días”, escribe Tucídides.
La población ateniense y sus ejércitos fueron diezmados. Para evitar el contagio, los espartanos, se retiraron de Atica cuando vieron multiplicarse las piras funerarias en Atenas. Este primer brote de la peste duró dos años.
Los atenienses se rebelaron contra Pericles, su estratega.
Le acusaban de haber provocado la peste al introducir a toda la población de la campaña adentro de las murallas de la ciudad para protegerla de la invasión espartana. Pericles fue apartado y sancionado con una multa. Atenas envió embajadas a Esparta en busca de la paz, sin resultado. Los atenienses convocaron nuevamente a Pericles, que los instó a seguir la guerra. “Soporten con resignación los males que vienen de los dioses y con valentía los que vienen de los hombres”.
Tucídides destaca la importancia del individuo en la historia, al exponer la dimensión de gran estadista de Pericles.
-Pericles: Elogio de la Democracia.
En su oración fúnebre por los muertos de la guerra, Pericles hizo su defensa de la democracia ateniense.
“El Estado, en nuestra ciudad, es administrado en el interés de la masa y no de una minoría, nuestro régimen tomó el nombre de democracia. …La igualdad está asegurada a todos por la ley; pero en lo relativo a la participación en la vida pública, cada uno obtiene la consideración en función de sus méritos, y la clase a la que pertenece importa menos que su valor personal; en fin para nadie es un obstáculo la pobreza ni la oscuridad de su condición social, si puede brindar servicios a la ciudad”…
…“La coacción no interviene en nuestras relaciones particulares; un temor saludable nos disuade de transgredir las leyes de la república; obedecemos siempre a los magistrados y a las leyes y, entre ellas, sobretodo las que aseguran la defensa de los oprimidos y que, si bien no están codificadas, imprimen al que las viola un desprecio universal”…
…“Sabemos conciliar el gusto de lo bello con la simplicidad y el gusto de los estudios con la energía”…
Tucídides, que tenia minas de oro en Tracia y no se llevaba bien con la democracia, dice que Atenas era formalmente una democracia pero que en realidad gobernaba un solo hombre, Pericles.
-La peste se ensaña con Pericles
La peste mató a sus dos hijos, Xanthippus y Paralus, así como a su hermana, a la mayoría de sus familiares y amigos, y a sus más leales colaboradores.
“Ni siquiera estas aflicciones lo desesperaron, ni debilitaron su coraje y nobleza de propósitos”, escribió el historiador romano Plutarco.
Cuando murió su segundo y último hijo legítimo, Paralus, a pesar de estar arrasado por este golpe, “se esforzó para persistir en su conducta normal y mantener su grandeza de espíritu”.
Sin embargo, cuándo fue a depositar una corona sobre el cadáver, al verlo, abrumado, rompió en un llanto y sollozos desgarradores, algo que nunca le había ocurrido antes en su vida”, según Plutarco.
Entonces Pericles legisló en beneficio propio. Propuso y obtuvo que fuera aprobada una ley para darle la ciudadanía al único hijo que le quedaba, habido con la cortesana Aspasia, que no era ateniense cómo lo requería la ley. Él era quien había propuesto una ley anterior que exigía que los ciudadanos fueran hijos de padre y madre ateniense. Esto excluyó a miles de personas.
Sus detractores redoblaron sus ataques contra Pericles, quien poco después contrajo la peste.
En su lecho de muerte fue rodeado por los hombres mas importantes de Atenas y los amigos que le quedaban. Pensando que había perdido el conocimiento, éstos hacían el elogio de sus virtudes, de sus realizaciones y triunfos.
Pericles, que estaba escuchando, les dijo: “Estoy impresionado que me elogien y me recuerden por proezas que resultaron tanto de la buena fortuna como de mis propios esfuerzos. Muchos otros generales podrían haber hecho lo mismo”.
Y les reprochó no mencionar lo que él consideraba su principal proeza. “El motivo más grande y más glorioso de mí fama es que nunca, ningún ateniense, tuvo que llevar duelo por mi causa”.
Plutarco dice que lo que más honraba a Pericles, era que con el inmenso poder que amasó, nunca se dejó llevar por la envidia o el odio, y nunca trató a ningún enemigo como si un día no pudiera convertirse en su amigo.
Pericles murió en -429 AC.
-Atenas debilitada por la peste
La peste siguió afectando a Atenas, pero de forma más leve.
En el quinto año de guerra, en -425 AC, la peste tuvo un segundo brote virulento en Atenas que duró un año. Tucídides dice que nada debilitó tanto como la peste su poder militar.
En el octavo año de la guerra, Atenas purificó la isla de Delos, donde se encontraba el santuario de Apolo, en agradecimiento al fin de la peste.
Tucídides sobrevivió a la peste y en este mismo año fue estratega en Tracia, donde combatió contra uno de los mas formidables estrategas espartanos, Brasidas, que lo derrotó.
Tucídides fue condenado al exilio. Aprovechó entonces para viajar por todo el Mediterráneo griego y recabar documentos para su historia.
-Alcibiades y como los lideres populistas arruinaron a Atenas
Según Tucídides, lo peor que sobrevino en Atenas después de la muerte de Pericles fueron los líderes populistas, como Cleón y Alcibíades. Estos, para satisfacer sus ambiciones personales y para ganarse el favor del pueblo, se embarcaron en aventuras militares que condujeron a la derrota de Atenas.
Cleón rechazó una propuesta de paz muy ventajosa de los espartanos, después de una victoria que afianzaba su poder.
El desgaste de los dos bandos continuó, y diez años después del inicio de la guerra concluyeron una tregua de 6 años. El excéntrico y riquísimo, Alcibiades, a pesar de su juventud, se convirtió en el líder de la facción que rompió la tregua.
Tucídides describe la política imperial de Atenas al relatar la invasión de la isla neutral de Melos en el -416 AC. Cuando los atenienses le exigieron a los melios que se rindieran les dijeron: “los fuertes hacen lo que deben, y los débiles lo que pueden”, frase que sintetiza el realismo ateniense. Cuando los melios adujeron la justicia en su defensa, los atenienses les respondieron: “no vinimos a discutir de justicia, sino sobre lo que es posible. Ustedes saben tan bien como nosotros que la justicia solo se considera cuando las fuerzas son iguales; de otro modo, el fuerte impone su voluntad y el débil la acata”. Los melios no se rindieron; Atenas conquistó la isla, mató a los hombres y vendió a mujeres y niños como esclavos.
Alcibiades embarcó a Atenas en una campaña para conquistar Sicilia, para desde allí conquistar Cartago y Etruria. Alcibiades fue nombrado estratega, pero al llegar a Sicilia sus enemigos logran que fuese llamado a Atenas para someterse a juicio. Alcibiades desertó y se unió a Esparta. La expedición de Sicilia fue un fracaso y Siracusa se convirtió en una formidable rival de Atenas.
Después de prestar una invalorable ayuda a Esparta, Alcibiades, que había seducido a la esposa de uno de los dos reyes, debió escapar y se pasó a los persas. Tras serios reveses propinados por Esparta y Siracusa, Atenas pidió el regreso de Alcibiades.
Tras una exitosa campaña militar, Alcibiades regresó Atenas. Las intrigas de sus enemigos continuaron, y volvió a refugiarse con los persas que lo asesinaron.
Poco tiempo después Atenas se rindió a Lisandro, el estratega espartano. La flota fue incendiada, las murallas derribadas y fue establecida una dictadura de 30 ciudadanos.
Durante la guerra, cuando Atenas conquistaba una ciudad implantaba la democracia, cuando Esparta hacía lo propio entronizaba a la oligarquía. Las luchas entre la oligarquía y el pueblo eran sangrientas y constantes en las ciudades griegas.
La derrota de Atenas y el fracaso de la unificación de los griegos despejó el camino primero a la hegemonía de los macedonios, y después de los romanos.
-Analogías.
Las analogías siempre son engañosas. Pero existen similitudes entre Atenas y Estados Unidos, Esparta y China. Estados Unidos nació como una democracia, derivó en una plutocracia, ejerció su imperialismo como un gendarme, y ahora es gobernada por populistas.
China podría calificarse como una oligarquía. El poder autoritario de los nuevos mandarines. En vez de los exámenes del mandarinato de antaño, los dirigentes surgen de la meritocracia en el seno del Partido Comunista, cuya benevolencia es necesaria para el éxito de los negocios de los super ricos. China ejerce por ahora un poder blando sobre los países que dependen de su comercio y sus financiamientos.
La peste moderna, el Covid, los afectó de manera diferente. China ejerció un estricto confinamiento que afectó su economía. Trump la minimizó, cuestionó las vacunas y generó una verdadera crisis científica en Estados Unidos. Hoy triunfan los ingenieros con la inteligencia artificial (IA), y el riesgo de una nueva peste fabricada con IA para la edición genética.
Estados Unidos sigue siendo la superpotencia militar, económica y tecnológica dominante, aunque China avanza en todas estas áreas. Existen zonas de fricción militar en torno a Taiwan y el mar del Sur de China, donde Beijing reivindica y ocupa aguas en disputa. Pero China como Pericles, no iniciara una guerra que no pueda ganar, según una analista china citada por la revista Foreign Affairs.

